Trabajo presentado en la  XV Jornadas de Investigación y Cuarto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur , Facultad de Psicología, UBA. 7 de agosto de 2008.

 

Una resistencia al psicoanálisis

Raúl Courel

 

Resumen :

Se considera la desatención a la diferencia entre el discurso psicoanalítico y el discurso de la ciencia y el capital como una resistencia al psicoanálisis. Se señala que la invención del plus-de-gozar es fundamental para efectuar esa distinción. Se sostiene que el desconocimiento del deseo implicado en la razón científica y en el ideal de acumulación de la ética utilitarista propia del discurso del capitalismo, conlleva la indistinción entre objeto “a” y mercancía y coincide con el abandono de la lógica y la topología del sujeto en la escritura del psicoanálisis. Se señala que la identificación entre psicoanálisis y mercancía deja al sujeto librado al sentimiento de culpabilidad como forma típica de reacción terapéutica negativa.

Palabras claves :

psicoanálisis ciencia capitalismo resistencia


A resistance to psychoanalysis

Summary :

We consider the lack of attention to the difference between the psychoanalytic speech and the scientific and capitalistic speech as a resistance to psychoanalysis. It is indicated that the invention of plus-enjoyment is essential to carry out that distinction. It is maintained that the ignorance of the desire implied in the scientific reasoning and in the ideal of accumulation of the utilitarian ethic which supports capitalism, confuses object “ a ” and merchandise and shows abandonment of the logic and topology of the subject in the psychoanalysis writing. It is indicated that the identification of psychoanalysis with merchandise leaves the subject with a guilt feeling as a typical form of negative therapeutic reaction.


Key words :
psychoanalysis science capitalism resistance


Llego a este trabajo (1) atendiendo a una conjetura de Lacan durante una conferencia que dictó en la Universidad de Milán en mayo de 1972. Allí, considerando qué podría suceder en el futuro con el discurso analítico, expresó que daría lugar a un discurso “totalmente consagrado al servicio del discurso capitalista”.(2) Sería acorde al lugar que concedemos a Lacan en el psicoanálisis no reducir este pronóstico a una crítica cultural o sociopolítica y sí considerarlo derivado del discurso psicoanalítico mismo. Con este criterio, habiendo transcurrido desde entonces 36 años, cabe preguntar qué hay de eso en el psicoanálisis actual.

Partiré de la observación de Lacan de que “no hay otra resistencia al análisis sino la del analista mismo”.(3) Ésta no es ajena a la lectura que se hace del psicoanálisis, que implica elecciones de textos a incluir o excluir y a acentuar o desestimar que inciden en la dirección de la práctica.(4) Enfocaré una distinción, clara en la obra de Lacan, cuya desatención contribuiría a que el analista favorezca una acomodación al padecimiento neurótico como forma de reacción terapéutica negativa.

Se trata de la diferencia entre el discurso psicoanalítico y el de la ciencia y el capital, cuya fundamentación por Lacan dio un paso decisivo entre los años 1968 y 1969 con la invención del concepto de plus-del-gozar y del matema de los cuatro discursos. Nuestra tesis es que la no consideración de las lógicas derivaciones de esa diferencia constituye una forma contemporánea dominante de extravío de la función específica del psicoanalista frente al malestar del sujeto.

Veamos algunos conceptos antecedentes. Lacan destacaba en el discurso de Roma que el psicoanálisis es un discurso que no habría tenido lugar sin la afirmación de la ciencia moderna, en cuyo movimiento se inscribe, también que él es la salida de “la enajenación del sujeto de la civilización científica”.(5) Pensaba, además, que el capitalismo no habría sido posible sin esta ciencia y que ambos integran el discurso que domina la civilización occidental moderna. En Radiofonía, dos años antes de la aludida conferencia en Milán, destacaba que la economía capitalista responde a un discurso “insostenible” y “destinado a reventar”(6) porque sostiene una producción que extiende infinitamente el consumo y la falta de gozar, inepta “para procurar un goce… que pudiera desacelerarla”.(7) Es que la ciencia en que se sostiene nada sabe, ni puede saber, del deseo que realmente la anima, según expresaba Lacan en su seminario sobre la ética del psicoanálisis .(8) E n su escrito “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, referiría también la instauración de una psicosis social en nuestra época subrayando la índole delirante de la subjetividad científica.(9)

Es claro que Lacan no daba por hecho que las curas avanzaran de manera natural en una dirección distinta a la del discurso de la ciencia y el capital. Siendo éste dominante en la civilización occidental, la dirección de la cura no encontrará allí el camino hacia un deseo inconsciente que resulta ilegible sin haber ceñido la instancia de la letra, la razón desde Freud, no reducible a la razón pura de Kant ni a la reducción de la verdad propia de la ciencia contemporánea.

La subversión freudiana del sujeto consiste, precisamente, en poner en la cuenta que el objeto del deseo no es el que imagina “el mundo de la física moderna”.(10) Hasta entrecruzar la lectura del seminario 7, La ética del psicoanálisis, con la del escrito “Subversión del sujeto…”, para advertir que Lacan deja ver a cada momento que el servicio de los bienes, ideal moral del discurso capitalista, implica necesariamente una degradación del deseo.(11) La opción del sujeto al respecto, piensa además, carece de atenuantes, por eso señala: “Para el hombre común, la traición(12), que se produce casi siempre, tiene por efecto arrojarlo definitivamente al “servicio de los bienes”, pero con la condición de que nunca volverá a encontrar lo que lo orienta verdaderamente en ese servicio”.(13)

El “servicio de los bienes” está en la compulsión a comprar, la fascinación por el dinero y la idealización del rico. Lacan observa que el rico es tal porque acumula plus-valía comprando mucho y no pagando.(14) Eso, no acabado, es el ideal de progreso dominante en la civilización occidental que realiza un fantasma del infinito escrito por Peano en su definición del número natural: cada uno tiene un subsiguiente, denotado n + 1. En consecuencia, es imposible escribir el mayor número natural debido a que, por definición, siempre es posible escribir uno más grande sumándole 1. Si no se ha advertido con Lacan que la teoría del deseo puede quedar presa de la lógica de esta escritura, el deseo permanece confundido con una búsqueda infinita e inacabable.(15) Ésta toma la forma de una aspiración siempre renovada a ser y tener más, consistente en comprar más, gastar menos y no gozar.

La perpetuación de la postergación obsesiva del goce y de la insatisfacción histérica caracteriza una condición motora del ideal de progreso reconocible en la ética utilitarista de J. Bentham, sostén fundamental del discurso capitalista. Si bien él propone el goce de la vida, el “no” al sufrimiento y el principio de «mayor felicidad para el mayor número», atribuye a una disposición natural la inclinación a “conservar y aumentar la riqueza”, de manera que lo que queda afuera carece de valor y es desestimado.(16) E l interés en el goce de la vida es así sustituido en el discurso por el de conservar y aumentar la riqueza, por el no gozar. La topología del sujeto permite a Lacan leer en esta involución significante la estructura lógica del fantasma que subtiende el ideario capitalista.

El deseo no es equivalente a correr atrás de la mayor riqueza ni a dejar la vida para llegar al horizonte. La recta infinita, desde Desargues, es topológicamente el círculo, eso gira en redondo.(17) La can dice de la ciencia que sus resultados no son un progreso, que ella gira en redondo. “No hay progreso”, afirma, para agregar: “el hombre gira en redondo si lo que yo digo de su estructura es verdadero, a saber: que la estructura del hombre es tórica”.(18) Pero no es lo mismo girar en redondo sobre una esfera que sobre un toro. El sin salida del discurso del capital reside, precisamente, en que la confusión entre “sentirse mejor” y “llenar el cofre” se asienta en un desconocimiento de orden topológico.(19)

Girar en redondo en la esfera es también el alcance y el límite de La fenomenología del espíritu de Hegel, “demasiado centrada en lo imaginario” según Lacan, con la consecuencia política de que “hasta el fin de los tiempos el esclavo seguirá siendo esclavo”.(20) El sujeto, sin saberlo, gira en redondo sobre un toro, no sobre una esfera, en ese girar hay dos tipos de vueltas: las de la demanda y las del deseo. El rechazo a la topología del sujeto priva al analista de leer la razón del deseo, sin la cual su discurso no se distingue del pedagógico ni del de una moral o una prédica que demanda renunciar al goce para producir valor. En esto, si bien el psicoanálisis no es una praxis libertaria, sí es política(21) y, si bien no excluye la crítica social, se distingue de la denuncia, de la que Lacan señaló que perfecciona el discurso capitalista.(22) Hacer esta lectura, que revela la estructura del fantasma que la ciencia desecha, requiere, según Lacan, “llevar cada vez más lejos el primado de la lógica que está en lo verdadero de la experiencia”.(23) Sin esta tarea no se hubiera producido la invención del objeto “a” como escritura del objeto del deseo descubierto por Freud, condensando en una letra el límite del saber con que se depara el sujeto.

Esta lectura, que se vale de herramientas lógico-topológicas, permite a Lacan advertir en la estructura misma de la teoría de Marx un impasse, que resuelve inventando el plus-de-gozar. Marx había dado un paso fundamental explicando la acumulación de capital con el concepto de plus-valía.(24) Ahora Lacan, siguiéndolo desde Freud, advertía que en esa acumulación hay un costo de goce que es primario, previo a “los costos de vida y de muerte” (según expresa) que ocasiona el capitalismo. Es lo que llamó “la necesidad de plus-de-gozar para que la máquina funcione”.(25)

La formulación del plus-de-gozar aísla la función del objeto “a”, causa del deseo en el fantasma, distinguiéndolo del objeto mercancía, prometido, como fetiche, al goce. De la distinción entre el objeto “a” del psicoanálisis, no comprable ni vendible, que no circula ni se acumula, y la mercancía, se deriva que el psicoanálisis no puede ser una mercancía. J.M. Vappereau ha destacado que “los psicoanalistas… quedan metidos dentro del discurso capitalista y científico, al considerar que… escuchan a un inconsciente que trabaja, pero que no calcula, no piensa y no juzga”.(26) Es que si el inconsciente es sólo trabajo y no es uno que juzga, se borra su estatuto ético y queda reducido a funcionar como una mercancía más, como cabe al trabajo en la economía capitalista.

El analista, en consecuencia, no vende ni presta un servicio al analizante, lo conduce en un trabajo que a éste mismo le toca hacer si así lo resuelve. Este trabajo, confundido con la producción de valor, aliena al sujeto respecto de su deseo aumentando el sentimiento de culpabilidad, en términos de Freud, inherente a la represión del deseo.

E l plus de gozar , que refiere la renuncia al goce en el servicio de los bienes que caracteriza la enajenación del sujeto en la economía capitalista, será lógicamente necesario en el acabamiento teórico del capitalismo científico.(27) Para Lacan eso interesa fundamentalmente al vínculo psicoanalítico, en una sociedad en la que los intereses que se imponen son “enteramente mercantiles”(28) es fácil que éste realice el discurso de la ciencia y el capital. Por eso, en la conferencia en Milán en la que expresa su pronóstico pesimista sobre el futuro del discurso psicoanalítico, también propone una variante en el matema de los discursos que le permite escribir el discurso capitalista.(29) Quedó así escrita su diferencia con el discurso psicoanalítico, cabe a nosotros leerla o no.


Referencias :

1. Este trabajo ha sido efectuado en el marco de la investigación “Implicaciones de la división subjetiva en el campo de la ley”, proyecto UBACYT Nº P097 de la programación 2004-2007, Instituto de Investigaciones, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

2. Lacan, J. (1972) “Del discurso psicoanalítico”. Conferencia en Milán, 12 de mayo de 1972.

3. Cf. Lacan, J. (1958) “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Lectura estructuralista de Freud. México, Siglo XXI, 1971, p. 237.

4. Cf. Idem, p. 243.

5. Lacan, J. (1953) “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, Lectura estructuralista de Freud. México, Siglo XXI, 1971, p. 100.

6. “Del discurso psicoanalítico”, op. cit..

7. Lacan, J., (1970) “Radiofonía”, Psicoanálisis Radiofonía & Televisión. Barcelona, Ed. Anagrama, 1977, p.59. Hemos efectuado correcciones en la traducción de ésta y otras citas basándonos en el original: Radiophonie (5, 10, 19 y 26 de junio de 1970, RTB), Scilicet 2/3, 1970).

8. Lacan, J. (1969) El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis. Buenos Aires, Ed. Paidós, 1988, p. 386.

9. Lacan, J. (1957) “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos II. México, Siglo XXI, 1978, p.557.

10. El Seminario, Libro 7, op. cit., p. 88.

11. Cf. El Seminario, Libro 7, op. cit., p. 374.

12. Se refiere a la traición al deseo (nota del autor).

13. El Seminario, Libro 7, op. cit., p. 382.

14. Cf. Lacan, J. (1969-1970) El Seminario, Libro XVII, El reverso del Psicoanálisis. Buenos Aires, Ed. Paidós, 1992, p. 87.

15. Lacan, J. (1962) El Seminario, Libro X, La angustia. Buenos Aires, Ed. Paidós, 2006, p. 35.

16. Bentham, J. (1776) Manual de Economía Política.

17. Gray, J.J., Field, J.V. (1987): The Geometrical Work of Girard Desargues. Springer Verlaggereo

18. Lacan, J. (1976-1977) El Seminario, Libro XXIV, L'insu que sait de l'une-bévue s'aile à mourre. Traducción de Susana Sherar y Ricardo E. Rodríguez Ponte, 1988, p. 16.

19. La expresión de Lacan es: “El psicoanálisis… no es un progreso. Es un sesgo práctico para sentirse mejor”. El Seminario, Libro XXIV, op.cit., p.15.

20. El Seminario, Libro X, op.cit., p. 34.

21. Cf. El Seminario, Libro XVII, op.cit., passim.

22. Lacan, J. (1970) “Radiofonía”, Psicoanálisis Radiofonía & Televisión, op.cit., p.96.

23. Lacan, J., Reseñas de enseñanzas. Buenos Aires, Editorial Manantial, 1984, p. 39.

24. Cf. “Radiofonía”, op.cit., p. 42.

25. Idem, p. 58.

26. Vappereau, J.M. (1997) Clínica de los procesos del nudo. Buenos Aires, Ed. Kliné, 1998, p. 30.

27. En su “Breve discurso en la ORTF ”, Intervenciones y textos 2. Buenos Aires, Ed. Manantial, p.39, Lacan dice que “la historia marxista encuentra en Freud un suplemento no menos materialista”.

28. El Seminario, Libro XVII, op.cit., p. 96.

29. “Del discurso psicoanalítico”, op.cit.

 

Biibliografía .

•  Bentham, J. (1776) Manual de Economía Política. Volumen sin datos de edición.

•  Gray, J.J., Field, J.V. (1 987): The Geometrical Work of Girard Desargues. Springer Verlaggereo.

•  Lacan, J, (1966) “Breve discurso en la ORTF ”, Intervenciones y textos 2. Buenos Aires, Ed. Manantial, 1988.

•  Lacan, J. (1972) “Del discurso psicoanalítico”. Conferencia en Milán, 12 de mayo de 1972.

•  Lacan, J. (1957) “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos II. México, Siglo XXI, 1978.

•  Lacan, J. (1953) “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, Lectura estructuralista de Freud. México, Siglo XXI, 1971.

•  Lacan, J. (1958) “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Lectura estructuralista de Freud. México, Siglo XXI, 1971.

•  Lacan, J. (1969) El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis. Buenos Aires, Ed. Paidós, 1988.

•  Lacan, J. (1962) El Seminario, Libro X, La angustia. Buenos Aires, Ed. Paidós, 2006.

•  Lacan, J. (1969-1970) El Seminario, Libro XVII, El reverso del Psicoanálisis. Buenos Aires, Ed. Paidós, 1992.

•  Lacan, J. (1976-1977) El Seminario, Libro XXIV, L'insu que sait de l'une-bévue s'aile à mourre. Traducción de Susana Sherar y Ricardo E. Rodríguez Ponte, 1988.

•  Lacan, J. (1970) Psicoanálisis Radiofonía & Televisión. Barcelona, Ed. Anagrama, 1977.

•  Lacan, J., Reseñas de enseñanzas. Buenos Aires, Editorial Manantial, 1984.

•  Vappereau, J.M. (1997) Clínica de los procesos del nudo. Buenos Aires, Ed. Kliné, 1998, p. 30.